Convento de Madre de Dios

Fuente: uclm

El Convento de la Madre de Dios de Toledo fue fundado a finales del siglo XV por Leonor y María de Silva, hijas del conde de Cifuentes.

El convento crece desde finales del siglo XV hasta mediados del siglo XVII, dando como resultado el típico complejo conventual articulado alrededor de patios.

Historia y descripción

A partir de finales del siglo XVII, comienza a producirse un importante deterioro del espacio conventual, que continuará durante los siglos XVIII y especialmente XIX, cuando se producen varias exclaustraciones de las religiosas que viven allí. Todos estos cambios van afectando a la estructura de los edificios que lo componen, perdiéndose algunas zonas del convento.

Tras varias restauraciones parciales durante el siglo XX, la definitiva rehabilitación del convento se produce tras su adquisición, por parte de la Universidad de Castilla-La Mancha, para complemento del centro universitario de San Pedro Mártir.

Durante las obras de rehabilitación del conjunto conventual, se llevaron a cabo diversas actuaciones arqueológicas, especialmente en la zona ocupada con anterioridad por el huerto de las monjas, donde se hallaron restos arqueológicos de distintas épocas (romana, medieval, moderna). Es en esta fase de la intervención cuando se produce el importante descubrimiento de una portada mudéjar del siglo XIV, orientada a la plaza del Padre Juan de Mariana, que debió de formar parte de un edificio civil, y desarrollada en tres cuerpos: el inferior, formado por la puerta adintelada, sobre la que se encuentra un dovelaje en el que alternan hiladas de ladrillos con tiras de azulejos blancos, verdes y negros, todo ello enmarcado en una cenefa, también en azulejería, en la que aparecen diversos escudos nobiliarios; el cuerpo intermedio, compuesto por una serie de arquillos ciegos polilobulados, que se entrecruzan; y el cuerpo superior, en el que se encuentra un ventanal compuesto por tres arcos, también polilobulados, sostenidos por columnas de mármol.

En el interior del convento, en la zona ocupada por el huerto de las monjas aparecen en la actualidad un patio y una nueva construcción para la ampliación de la biblioteca de San Pedro Mártir y sus espacios administrativos.

El claustro, convertido tras varias reformas en trapezoidal, y que era en origen de una sola altura, tiene en la actualidad dos plantas. Destacan la decoración epigráfica que recorre la parte superior del muro del claustro bajo y las vigas de madera sobre ménsulas de rollos. En el claustro alto, al que se abren diversas aulas y despachos, aparecen unos pies derechos de madera en los paños intermedios de cada panda, entre los grandes ventanales acristalados incorporados en la última reforma. Por último hay que destacar la presencia de pilares ochavados en los ángulos de la galería alta del claustro.

En la panda Este del claustro está situada la iglesia, con su coro que van a alterar sus posiciones en el siglo XIX por el deterioro que va a sufrir la iglesia. Las dificultades y el abandono que durante años sufrió el edificio hicieron que se terminase perdiendo la cubierta de la primitiva iglesia, y que pasase el coro a cumplir la función de iglesia. En la actualidad, este espacio ha recibido funciones de aula magna.

Fuente: Wikipedia

Convento de San Pedro Mártir

Fuente: uclm

El convento de San Pedro Mártir situado en Toledo (España), a través de sus sucesivas ampliaciones y modificaciones, llegó a ser uno de los conventos más ricos e importantes de la ciudad.

El convento, de enormes dimensiones, se organiza en torno a tres patios: El más cercano a la entrada se denomina «Real»; el más pequeño es llamado del «Silencio», y el de los «Naranjos» o de las «Procesiones» está situado en el lado de la epístola de la iglesia

Historia y descripción

El claustro llamado del «Silencio» es el más antiguo de todos y posiblemente corresponda a una construcción civil que, posteriormente, fue englobada en el conjunto conventual. Consta de tres plantas. La baja con arcos de medio punto que descansan sobre columnas. En la panda norte aparecen arcos apuntados. Columnas y capiteles de mármol, de estupenda factura, apuntan a una procedencia italiana. El segundo piso está formado por arcos rebajados que se apoyan sobre columnas muy semejantes a las inferiores.

El claustro del «Silencio» contrasta con el «Real», de tamaño mucho mayor, que se comenzó a construir con trazas de Covarrubias, en 1541, por su discípulo Hernán González de Lara. Consta de tres pisos enteramente construidos en piedra. El piso bajo está compuesto por arcos de medio punto que descansan sobre columnas. Los elementos arquitectónicos empleados-espejos de pizarra en las enjutas, balaustres, etc., son los usuales en Covarrubias en otras obras del momento.

De estas mismas fechas es la puerta que da acceso al convento desde la calle de San Pedro Mártir, que antiguamente era la entrada principal.

El claustro de los «Naranjos», llamado también de las «Procesiones», sufrió una total transformación a mediados del siglo XVIII y ha llegado hasta nosotros con una primera planta de arcos rebajados sobre columnas.

Nicolás de Vergara el Mozo fue el encargado de llevar a cabo las obras de la nueva iglesia y de la sacristía. Ésta comenzó a construirse en 1587 y se compone de dos espacios: El mayor, rectangular, es el que sirve realmente de sacristía, y otro, cuadrado, alberga una pequeña capilla. Los muros de los dos espacios están formados por arcos con hornacinas, con lo cual se logra una mayor unidad entre ambos. Entre los arcos se levantan unas pilastras dóricas con su correspondiente entablamento corrido, que sirve también de elemento de unión entre los dos espacios.

Claustro del antiguo convento

El espacio mayor está cubierto con una bóveda esquifada plana, fajeada y con lunetos.

El acceso más directo desde la iglesia a la sacristía se realiza por una puerta situada en uno de los extremos del lado mayor. Allí se encuentra la capilla de Santa Inés, cuya arquitectura es gótica, con bóveda de aristas, que contiene varias interesantes sepulturas.

Las obras de la iglesia actual comenzaron en 1605 con trazas y condiciones de Nicolás de Vergara el Mozo. Dos años después, muerto Vergara, Juan Bautista Monegro se hizo cargo de los trabajos.

Su planta es de tres naves, con coro en alto y presbiterio plano, con dos capillas laterales. Las naves están separadas por tres arcos con pilastras dóricas que sostienen el entablamento, encima del cual se levanta una bóveda de cañón. Una bella reja de comienzos del siglo XVII separa el presbiterio del crucero.

La puerta exterior de la iglesia, obra de Monegro, resalta la magnífica torre mudéjar de la vecina iglesia de San Román.

Labrada en piedra, contrasta no sólo con la torre sino también con el muro de mampostería de la iglesia propiamente dicha. El diseño de la portada nos pone de manifiesto la actividad de Monegro como retablista y sus relaciones con la arquitectura herreriana. El tema principal es el arco de triunfo que se desarrolla en su cuerpo inferior. El superior está formado por un pequeño templete, con la escultura del santo titular sobre un basamento corrido. Encima de éste, también se levantan dos pirámides con bola. En la parte alta de la fachada aparecen dos ventanas de traza muy sencilla que sirven para iluminar el zaguán

Fuente: Wikipedia